Soy un amante de la fotografía en general,  podría  decirse  que  en  todos  sus  ámbitos  y   variadas formas de expresión. Pese a que mi  especialidad  es  el  paisaje,  también me gusta adentrarme en otras modalidades, como la arquitectura urbana o el retrato.

Desde siempre me sentí atraído por la fotografía, pero fue una escapada a Londres a finales de 2014, cuando comencé a tomarme esta afición de una forma más seria. No tengo ninguna duda, de que fue en ese preciso momento en el que este "virus" se apoderó por completo de mi y en el  que  comenzó una  vertiginosa  carrera  que  a  día  de  hoy  continúa y  en  la que el afán por  mejorar  mi  técnica fotográfica, así como mi flujo de procesado digital, ha llegado  a  convertirse  casi  en una obsesión sin límites que abarca prácticamente todo el tiempo libre que soy capaz de reunir.

Mi  estilo es una  mezcla de muchas  fuentes, de muchos fotógrafos que  en diferente  medida  han influido  en la visión que trato de plasmar en  mis imágenes y en las que el trabajo de las luces, las sombras y el color son de vital importancia.

Para mi es una gran alegría y un motivo de satisfacción, que a menudo me digan que en mis imágenes se ve un estilo consolidado y característico,  que se puede reconocer una de mis fotos antes incluso de ver  la  firma.  Creo  que  conseguir  ese  "estilo personal"  es clave para cualquier fotógrafo y que es, a partir de  ese momento, cuando puedes comenzar a progresar aún más en tus capacidades y a continuar con ese trabajo de superación, que no debe detenerse nunca.

Han sido años de esfuerzo, y sin duda me  encuentro orgulloso  de  que  mi  trabajo  haya  sido  reconocido con numerosos  premios  en  concursos  internacionales,  revistas  o  haber llegado a ser ponente  en congresos dentro y fuera de nuestras fronteras, pero pese a ello, puedo asegurar que para mi no  hay  mayor deleite que vivir esos momentos en los  que  partes  hacia  ese  viaje  que  hace  tanto planeabas, esos instantes en los que sientes como brota dentro de ti esa emoción al llegar a una localización que siempre habías deseado conocer, cuando con nerviosismo comienzas a a explorar los distintos encuadres y a esperar ese momento mágico de luz que todos los fotógrafos anhelamos… todas estas sensaciones, que además he podido compartir con grandes amigos, son las que hacen que me sienta verdaderamente afortunado por disfrutar de esta afición que, en cierto modo, ya se ha convertido en una forma de vida.
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